Una cadena de tormentas severas provocó una de las peores jornadas para el transporte aéreo en Estados Unidos este lunes 16 de marzo de 2026. Más de 12,500 vuelos fueron retrasados o cancelados en aeropuertos a lo largo de toda la costa este y otras regiones del país, según datos de la agencia Reuters.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó demoras en los tres aeropuertos del área de Nueva York LaGuardia, JFK y Newark en Nueva Jersey así como en el Aeropuerto Nacional Reagan en Washington, Orlando, Charlotte, Atlanta y el Aeropuerto Bush de Houston. Las restricciones fueron impuestas debido al riesgo de vientos intensos y tormentas eléctricas que amenazaban las operaciones aéreas en gran parte del territorio.
De acuerdo con el portal de rastreo aéreo FlightAware, hasta las 4:00 p.m. hora del este se habían registrado más de 8,500 vuelos con retrasos y 4,000 cancelaciones en todo el territorio estadounidense. Estas cifras convirtieron la jornada del lunes en una de las más complicadas del año para el sistema aeroportuario del país.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, confirmó que las condiciones meteorológicas estaban generando un impacto significativo en los vuelos a nivel nacional. Además de las tormentas en la costa este, una potente tormenta invernal también provocó interrupciones en el Medio Oeste y la región de los Grandes Lagos, lo que amplió el alcance de las afectaciones a prácticamente todo el país.
La FAA también impuso paradas temporales en tierra en los aeropuertos Reagan National, Chicago O’Hare y Charlotte, aunque estas fueron levantadas posteriormente. Sin embargo, las restricciones se mantuvieron activas en el Aeropuerto Bush de Houston y en el Aeropuerto Internacional Baltimore-Washington, donde las condiciones climáticas continuaban siendo adversas al cierre de la jornada.
Las principales aerolíneas del país registraron niveles de afectación históricos durante la jornada. American Airlines, Southwest Airlines y Delta Air Lines reportaron cada una un 45% de sus vuelos retrasados o cancelados, según datos de FlightAware. Por su parte, United Airlines registró un 36% de afectación en sus operaciones, una cifra igualmente significativa considerando el volumen de vuelos que maneja diariamente.
En cuanto a los aeropuertos con mayor impacto, las cifras fueron alarmantes. Atlanta y LaGuardia reportaron un 57% de sus vuelos cancelados o con demoras, lo que dejó a miles de pasajeros varados en las terminales sin posibilidad de reprogramar sus itinerarios de manera inmediata. Chicago O’Hare alcanzó un 51% de afectación en sus operaciones, consolidándose como uno de los puntos más críticos durante la crisis.
La gravedad de la situación llevó al gobierno federal a tomar medidas extraordinarias. Las autoridades ordenaron a todos los empleados federales en el área de Washington, D.C. abandonar sus oficinas antes de las 2:00 p.m. debido a los riesgos asociados al clima severo, una decisión que evidenció la magnitud del fenómeno meteorológico que azotaba la región.
Esta crisis en el transporte aéreo coincidió con el inicio de la temporada de vacaciones de primavera (spring break), uno de los periodos de mayor demanda de vuelos en Estados Unidos. La combinación de condiciones climáticas extremas con el alto volumen de pasajeros agravó significativamente el impacto para miles de viajeros, que se vieron obligados a reorganizar sus planes, buscar rutas alternativas o simplemente esperar en las terminales aeroportuarias hasta que las condiciones mejoraran.
Las autoridades aeronáuticas y las compañías aéreas recomendaron a los pasajeros consultar el estado de sus vuelos antes de dirigirse a los aeropuertos y mantenerse atentos a las actualizaciones oficiales, ya que las condiciones meteorológicas adversas podrían extenderse durante los días siguientes.

