MIAMI-. La Navidad de 2025 llegará con un calendario diferente para millones de trabajadores en Estados Unidos. Una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump establece como feriados federales el 24 de diciembre, Nochebuena, y el 26 de diciembre, el día posterior a Navidad, ampliando de forma excepcional el descanso de fin de año.
Con la medida, los empleados del Gobierno federal contarán con tres días consecutivos libres: 24, 25 y 26 de diciembre. Según el comunicado oficial de la Casa Blanca, la decisión busca ofrecer más tiempo de descanso durante una de las temporadas más importantes para las familias estadounidenses.
El decreto contempla el cierre de oficinas gubernamentales para las labores administrativas habituales. Aun así, se mantienen excepciones para funciones esenciales vinculadas a la seguridad nacional, la defensa y la atención de emergencias. En esos casos, cada agencia podrá definir esquemas especiales de trabajo.
Aunque el anuncio ha generado dudas en algunos sectores, la orden no convierte estas fechas en feriados nacionales permanentes. Tampoco obliga al sector privado, a los gobiernos estatales o a las autoridades locales a aplicar la misma medida. Su alcance queda limitado al calendario federal y rige únicamente para 2025.
Pese a ello, el efecto simbólico y operativo es relevante. Para millones de empleados públicos, la decisión supone un respiro tras un año de alta carga laboral, y también facilita viajes, encuentros familiares y celebraciones propias de la temporada.
En el sector privado, las respuestas han sido variadas. Algunas compañías analizan implementar horarios flexibles o cierres parciales, mientras otras mantendrán su actividad normal, especialmente en áreas clave como el comercio, el transporte y los servicios financieros.
Más allá del descanso adicional, la medida también proyecta un mensaje político y cultural. La Navidad, con su peso religioso, familiar y social, vuelve a ocupar un lugar central en la conversación pública, no solo como tradición, sino como una pausa institucional.
No es la primera ocasión en que un presidente concede días libres extra alrededor de una festividad importante. Sin embargo, resulta poco común que se extienda de manera oficial el descanso tanto antes como después del 25 de diciembre. El gesto refuerza la narrativa de una administración que busca resaltar fechas simbólicas dentro del calendario nacional.
Con esta orden ejecutiva, el cierre de 2025 tendrá un ritmo distinto para el Gobierno federal: oficinas cerradas, agendas detenidas y un país que, al menos en parte, reducirá la marcha durante tres días seguidos.

