El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha puesto en marcha un ambicioso plan operativo para este año fiscal 2026. La agencia confirmó una inversión proyectada de 38.3 mil millones de dólares, con el objetivo primordial de ampliar su capacidad de custodia en todo el territorio estadounidense. Esta medida busca gestionar el incremento en las detenciones y agilizar los procesos administrativos de expulsión.
Uno de los pilares fundamentales de esta estrategia es el aumento drástico en la capacidad de alojamiento. ICE tiene como meta alcanzar las 92,600 camas operativas antes de que finalice el mes de noviembre de 2026. Este incremento representa una de las mayores expansiones logísticas de la última década, permitiendo mantener bajo custodia federal a un volumen superior de infractores migratorios.
El despliegue contempla la creación de 16 nuevos centros regionales de procesamiento. Estas instalaciones estarán diseñadas específicamente para estancias breves, con una duración estimada de entre 3 y 7 días por detenido. Con estas sedes, las autoridades pretenden eliminar los cuellos de botella administrativos que actualmente retrasan los trámites iniciales de cada caso migratorio.
Adicionalmente, el plan detalla la operación de 8 complejos de detención de gran escala. Estas infraestructuras tendrán la capacidad de albergar a miles de individuos de forma simultánea bajo estrictos protocolos de seguridad. El enfoque central es centralizar las operaciones de control para facilitar el traslado de personas hacia sus países de origen una vez que se emita una orden de expulsión final.
La inversión de 38.3 mil millones de dólares también abarca mejoras en la logística de transporte y tecnología de vigilancia. Se espera que la red de nuevos centros esté completamente funcional para el cierre de este 2026. Con esta base, el gobierno estadounidense busca consolidar una infraestructura que responda de manera inmediata a las políticas de arrestos masivos en el interior del país.

